Consigue disciplina como un monje en 7 días
La disciplina es el puente entre crear y lograr tus objetivos, y es un componente crucial de tu habilidad como empresario exitoso.
Pero, desafortunadamente, dominar esta habilidad no es tan simple. Mantener un control estricto sobre tu propio trabajo, planificación y mentalidad es un verdadero arte y requiere mucho autoconocimiento, fuerza de voluntad y, sobre todo, disciplina... Esforzarte por llevar un estilo de vida disciplinado puede parecer un objetivo inalcanzable para muchos de nosotros.
¿Es imposible? De ninguna manera. El camino hacia una vida disciplinada está lleno de obstáculos, pero con el enfoque adecuado, una gran dosis de motivación y estos consejos que cambian la vida, los mayores problemas se pueden superar.
Con esta planificación de 7 días, conviertes el caos en tu vida empresarial en una máquina bien estructurada y dominas esta habilidad tan deseada en un abrir y cerrar de ojos.
¿Estás listo para lograr resultados reales?
Día 1: Haz acuerdos contigo mismo y cúmplelos
La disciplina comienza con la honestidad. No solo en tus relaciones con los demás, sino sobre todo en la relación que tienes contigo mismo. El primer punto de enfoque de este desafío gira en torno a hacer y cumplir promesas contigo mismo.
Piensa en una acción o hábito en tu rutina diaria que pueda mejorar en términos de felicidad, enfoque o productividad. Elige un punto de mejora claro y prométete trabajar en ello todos los días, pase lo que pase.
Ya sea que te comprometas a dejar de dormir hasta tarde, a empezar el día sin redes sociales o a preparar algo saludable cada día, tu acuerdo contigo mismo es sagrado y lo cumplirás esta semana, sin importar qué.
Al trabajar en pequeños objetivos que son realistas y alcanzables, y que contribuyen a tu felicidad, te aseguras de tener al menos una victoria cada día y estimulas la motivación que necesitas en tu búsqueda de disciplina.
Día 2: La táctica de 'anti-disciplina'
Cuando piensas en un desafío de disciplina, esperas una planificación extravagante, en la que debes dar pasos rigurosos cada día para cambiar drásticamente tu vida. Pero la apariencia engaña, y es precisamente este enfoque 'exagerado' el que te impide tener éxito.
Obligarte constantemente a tomar las decisiones correctas en tus nuevos hábitos puede sonar disciplinado, pero a largo plazo es simplemente insostenible. Al imponer solo limitaciones, en realidad eliminas la posibilidad de crear un estilo de vida productivo que puedas mantener. En lugar de resistir las distracciones que te rodean, enfócate en eliminar las que obstaculizan tus objetivos.
¿Cómo lo implementamos en el día 2? Simplemente eligiendo un factor que te impida desarrollar tus habilidades disciplinarias y eliminándolo de tu vida. Te sorprenderá el efecto que un pequeño cambio puede tener en tu mentalidad.
Día 3: Pon la alarma 5 minutos antes
"A partir de mañana me levantaré realmente temprano", "a partir de hoy pondré la alarma a las 06:00", ¿suena familiar?
Asociamos levantarnos temprano con productividad, y es algo que nos gustaría lograr y nos prometemos regularmente. ¿El problema? El 99% de estas personas lo intenta de la manera incorrecta y falla después de 2 días.
Pero, ¿por qué sale mal cada vez? Es simple, ponemos el listón demasiado alto. Las nuevas costumbres no se aprenden de la noche a la mañana, y así, al aplicar medidas extremas que difieren mucho de lo que hacemos ahora, nos pedimos demasiado. Así que pronto surge un círculo vicioso en el que nos exigimos demasiado, fallamos rápidamente, nos frustramos y finalmente nos rendimos.
¿Qué lástima, ¿verdad?
Así que dedicamos el día 3 de este desafío a aplicar pequeños cambios realistas que nos acerquen al objetivo final y que realmente podamos lograr. A partir de este día, cada día adelantarás el despertador 5 minutos y construiremos lentamente hacia una nueva vida como madrugador.
Día 4: Elimina los consumidores de energía de tu vida
Simplemente prohibir las distracciones no es suficiente para un estilo de vida disciplinado. Para realizar tus tareas de manera eficiente y productiva, y para supervisar tus objetivos y ti mismo, necesitas mucha energía y enfoque. Y resulta que son justo esas dos cosas las que a menudo (inconscientemente) gastamos en cosas inútiles.
En el día 4, abordamos este problema al reconocer y eliminar los 'consumidores de energía' que te impiden alcanzar tu máximo potencial. Porque cuando te sientes sin energía y cansado, cuesta mucho más trabajo mantenerte responsable, que cuando estás en forma y lleno de energía.
¿Qué hacer? Intenta crear un resumen para ti mismo de tus rutinas y hábitos, y piensa bien en lo que te aportan. ¿Te sientes a menudo flojo después de comer comida rápida? ¿Te causa problemas tu adicción al café por la noche, o te sientes perezoso después de pasar horas viendo series y sentado en el sofá? Protege tu enfoque, elige uno de tus consumidores de energía y elimínalo de inmediato.
Día 5: Mantenernos responsables mutuamente
Una promesa que te haces a ti mismo a menudo no se toma tan en serio, pero una promesa a alguien a quien no quieres decepcionar es mucho más difícil de romper y te esfuerzas por cumplirla.
¿Y cómo aprovechamos esto en el día 5? Compartiendo nuestros objetivos y acuerdos personales con alguien más. Así das a tu entorno la oportunidad de mantenerte responsable por tus planes y creas, en cierto modo, un 'palito en la rueda' que te da ese empujón extra que necesitas para actuar (o no actuar). Con esta estrategia, eliminas todas las excusas que podrías inventar para ti mismo y te motivas mucho más para trabajar en tu éxito con enfoque y propósito.
¿No tienes miedo a un desafío? Intenta ampliar este desafío compartiendo tus objetivos en una red más amplia, como las redes sociales. La presión que sentimos al rendir aumenta a medida que más ojos se fijan en nosotros.
Día 6: Despídete de la función de snooze
Te encanta, nos encanta; lo entendemos, snoozear es vida. Esos minutos extra (o 10, o 20…) en la mañana temprano son incomparables, pero desafortunadamente no aportan mucho a tu búsqueda de una existencia disciplinada. Además, esos pequeños trozos de sueño no hacen que tu vida sea más fácil, ya que cada vez que lo haces, perturbas el ciclo del sueño y te resulta más difícil levantarte de la cama.
Es hora de cambiar. ¿Cómo? Muy simple: a partir de ahora, snoozear está prohibido.
Al levantarte directamente de la cama, estableces el tono para un día productivo y comienzas la mañana con el pie derecho. Además, notarás que tienes mucho más tiempo para ejecutar tu 'plan maestro de disciplina' y afrontarás tu día con enfoque e intención.
Los primeros días serán un poco difíciles (más bien infernales), pero créelo o no, cuando te acostumbres, te sentirás más energizado que nunca.
Día 7: Conoce tus habilidades y ambiciones lo mejor posible
El último paso en tu desafío de 7 días gira completamente en torno a tu visión. ¿Qué quieres lograr? ¿Quién quieres ser? Esas son las preguntas que intentarás responder.
¿Cómo lo haces? Encuentra lo que funciona para ti. Por ejemplo, cada día, tómate un momento para visualizar o meditar, o crea un tablero de inspiración, para que puedas tener una idea clara de tus objetivos y ambiciones y cómo puedes alcanzarlos.
Ahora que tienes tus objetivos claros, es hora de trabajar en ellos mentalmente, porque sin la mentalidad adecuada no llegarás a ninguna parte. Así que, ¿qué vas a hacer? Desarrolla tus visiones y metas hasta que sepas exactamente lo que quieres y qué pasos debes dar.
Cuando tengas claro qué son tus ambiciones, verás que tomar acción te resultará mucho más fácil. ¿Ver otro episodio o cocinar en lugar de pedir pizza? Cuando tu visión sea clara, no tendrás que dudar sobre este tipo de tentaciones y distracciones, porque sabrás exactamente qué debes hacer.
¿Eso no es disciplina…
Al final
Tu desafío comienza hoy. Deja de dudar y posponer, sigue este plan de acción dorado, abraza tu verdadero potencial y conviértete en un profesional disciplinado.



